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La investigación, que se publicará en marzo próximo en la revista Journal of Integrative Cancer Therapies, fue realizada por la Fundación Pine Street, de California, un organismo dedicado a la investigación científica de terapias complementarias para pacientes con cáncer.
La idea de que los perros pueden detectar tumores malignos fue postulada por primera vez en 1989 en una carta enviada a la revista científica The Lancet. En la misiva, dos médicos reportaban que llegó a verlos una mujer que consultaba debido a que su perro olía insistentemente una lesión en su piel. La herida resultó ser un melanoma maligno. A partir de entonces, otros médicos comenzaron a reportar experiencias similares.
Detrás de esta sorprendente cualidad canina hay un hecho científicamente comprobado: los tumores emanan bajísimas concentraciones de ciertos compuestos volátiles que el paciente exuda a través del aliento y la transpiración, y que no se encuentran en tejidos sanos.
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